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Proclamation issued by Major General Winfield Scott
Page 1
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Chicago/Turabian
Scott, Winfield, 1786-1866. Proclamation issued by Major General Winfield Scott - Page 1. May 11, 1847. Special Collections, University of Houston Libraries. University of Houston Digital Library. Web. July 29, 2021. https://digital.lib.uh.edu/collection/1969_027/item/227/show/225.

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Scott, Winfield, 1786-1866. (May 11, 1847). Proclamation issued by Major General Winfield Scott - Page 1. Mexico Documents Collection. Special Collections, University of Houston Libraries. Retrieved from https://digital.lib.uh.edu/collection/1969_027/item/227/show/225

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Compound Item Description
Title Proclamation issued by Major General Winfield Scott
Creator (LCNAF)
  • Scott, Winfield, 1786-1866
Date May 11, 1847
Subject.Topical (LCSH)
  • Mexico--History--1821-1861
Subject.Name (LCNAF)
  • Scott, Winfield, 1786-1866
Subject.Geographic (TGN)
  • México
Genre (AAT)
  • broadsides (notices)
Language Spanish
Type (DCMI)
  • Text
Original Item Location ID 1969-027, Box 1, Folder 99
ArchivesSpace URI /repositories/2/archival_objects/5691
Original Collection Mexico Documents Collection, 1570-1913
Digital Collection Mexico Documents Collection
Digital Collection URL http://digital.lib.uh.edu/collection/1969_027
Repository Special Collections, University of Houston Libraries
Repository URL http://info.lib.uh.edu/about/campus-libraries-collections/special-collections
Use and Reproduction Public Domain
File Name index.cpd
Item Description
Title Page 1
Format (IMT)
  • image/jpeg
File Name uhlib_1969_027_b001_f099_001.jpg
Transcript n? ilu 4a »«i Mil M ©1FI He to* Eijertitos de los Estados- Unidos de America, A LA MA CI G1CAMA! "^ Megicanos: Los ultimos sucesos tie la guerra y las providencias que en consecuencia ha dictado vuestro gobierno,, me ponen en el deber de dirigirme a vosotros para deuiostraros verdades que ignorais, porque os las ocultan maliciosamente, No quiero que ine creais por mis palabras, aunque tiene derecho para que lo crean el que jamas ba faltado a el la ^ sino que juzgueis de estas verdades., por los liecbos que estan a la vista y a la calificacion de todos vosotros. Cualquiera que fuera el origen de esta guefra que mi nacioii se vio obligada a emprender por causae impiescindibles, que entiendo desco- noce la mayor parte de la nacion megicana, lo consideramos como ana fatalidad, porque siernpre lo es una guerra para la* dos partes beligeran- tes, y la razon y la justieia se pouen en duda, si no se desconoeen eii- teramcnte por ambos lados, creyendo cada cual que el ias tiene. — La prueba de esta verdad la teneis los megicanos lo inisitiu que nosotros:, pues en Megico, asi como en los Estados-Uni los, ecsistieroi y ecsisten d.is par- tidos opuestos, que desean la paz el uno y la guerra et otro Peru i<»s gobiernos lienen deberes sigrados de los (jue no pueden prescindir. y muchas veees estos deberes imponen por couveniencias nacionales un si- lencio y una reserva que algunas veces desagradan a la mayoria de los que hacen la oposiciou por miras puramente personates 6 particulares, y que no deben considerar los gobiernos. suponiendo que la nacion tiene en ellos la couiianza que merece un magistrado que elia nlisma eligio. Razones de alta politica y de interes continental americano eompro- inetieron los sucesos apesar de la circunspeccion de1 gabinete de Washington, que de6eando ardientemente poner un termino a todas sus di- ferencias con Megico, no perdono reeursos de cuanlos fueron compatibles con su decoro y dignidad para llegar a tan deseado fin- y cuando ali- meutaba la mas lisonjera esperanza de obtener por medio de su iranca esplicacion y del razonamiento sometido al juicio y Cardura del virtuoso y patriotico gobierno del general D. J. llerrera, la desgracia meuos es- perada liizo desaparecer aquella grata esperanza, ya la vez obstruyo to- dos los camiuos que pudieran coneUieir a una transaeion bonrosa para las dos uaciones. El nuevo gobierno deseonoeio los intereses nacioua- les asi como los continentals americanos., y eligio adetnas las influen- cias estrauas mis opuestas a estos intereses y ivias tunestas para el po**- venir de la liberUd megicana y del sistema repubiicano que los Ks- tados-Umdos tienen un deber de conservar y pruteger. El deber, el hennery el propio decoro nos puso en la necesulad de no perder un tiempo que violentaban los hombre> del partido monarquieo, porque era preciso no perder mora ell to j y obramos con la actividad y decision necesarias en casos tan urgentes, pari evitar asi la coinplicacion de intereses que po- drian hacer mas dihcil y eompromelida nuestra situation. De nuevo en el cuno de la guerra civil foe derrocado vuestro gobierno del general Paredes, y nosotros no pudimos meuos (jue creer que e^to se- ria un bien, porque cualquiera otro personal (pie representara al gobierni seria menus iluso, a la vez que mas palriota y mas prudente., si habia de atender al bien comun considerando y pesaudo todas las probabihdades, su fuerza, elementos, y sobre todo la opinion mas general res pec to de resultados positivos de la guerra nacional. Nos equivocamos nosotros, como acaso se equivocaron los megicanos tambien, al juzgar de ias intenciones verdaderas del general Santa-Anna., a quien ellos llamaron y nuestro gobierno permitio regresar. En este estado, la nacioii megicana ba visto euales ban sido I03 resultados que todos lamentan, y nosotros sincerameute, porque apreciamos eo- ino es debido el valor y la noble decision de los desgraeiados que van al eombate, trial condue.dos, peor d rijidos, y easi siempre violentados por el engaiio 6 la perfidia Somos testigos, y como parte afeetada no se nos tacbat.i de parciales, cuando bemos lamentado con admiracion, que el Ueroico comportamie/i- to de la guarnicion de Veracruz en la valiente defensa que hizo^ f'ue in* tamado por el general cjue acaba de ser derrotado y puesto en vergon- zosa fuga por un niimero muy iulerior al de las fuerzas que mandaba en Buena Vista: que este general premio a los prouunciados en Megico, siendo promovedores de la guerra civil, y ultrajo a los que singularmen- te se acababan de distinguir resistiendo mas alia de lo que podia esperar- t»e>rcon una decision admit able. 1W ultimo, el saugriento suceso de Gerro-Gordo ba puesto en evidea- cia a la nacion megicana lo que razonabiemente debera esperar si por mas tiempo comiuua desconoeiendo la verdadera situacion a que la ban conducido algunos de sus generales a quienes mas ba distinguido y en los que mas ba contiado. Dolor y liigrimas causana al hombre de mas duro corazon contemplar ^os campos de batalla en IMegico un minuto despues del ultimo tiro. Los g^nerales a (piienes la nacion ha pagado por tantos afios, sin que la sean utiles, con algunas i.onrosas escepciones, el dia que los ha ne- cesitado, ban servido de perjuicio con su ma! egemplo 6 su impericia. A Hi entre los muertos y los heridos no se veu pruebas de honor militar, porque estan casi redueidos a la triste suerte del soldado, y esta ha sido en todas ocasiones desde Palo Alto hasta Cerro-Gordo, quedar lo* muer- tos insepultos y los heridos abandonados a la clemencia y caridad del vencedor, y soldados que van a batirse con conocimiento de esperarles esta reeompuiisa, bien merecian ser reconocidos por los mejorcs del mun- do, porque no Ids estimulani una gloria efimera, ni un suspiro, ni unre- cuerdo, y ni siquiera in: scpulcro. Pues bien, contemplad ahora megicanos honrados la suerte de los ciu- dadauos pacificos y laboriosos en todas las clases de vuestra sociedad. Los bieues de la iglesia amenazados y presentados como aliciente para la revolution y la anarquia^ la fortuna de los ricos propietarios senalada para rapiua de los perversos; el comerciahte y el artesano, el labrador y vi labricante agoviados de contribuciones. alcabalas, estancos, derechos de consume), rodeado de guardas y empleados de las odiosas aduanas iutenores. El literato y el legista, el hombre libre de saber que se atre- ve a bablar perseguido sin ser juzgado por algun partido 6 por los rhis- mos gobernantes que abusan del poderj los criminales sin castigo y pues- tos en libertad, como los que estaban en la fortaleza de Perote ^Cual es pues, megicanos, la libertad de que gozais? Yo no creo que los megicanos bijos del siglo presente les falte el valor para confesar errores que no les deshonran y para adoptar un sis- tema de verdadera libertad, de paz y union con sus bermanos vecinos del IVorte. Tampoco puedo creer que ignoren la infamia con que nos ultrajati eh los psriodiocos para concitar a la rebelioir, no, el espiritu publico no se crea ni se reanima con falsedades. Nosotms no bemos profanado vuejtros templos, ni abusado de vuestras mugeres, \\\ ocupado Vuestra prOpiedad, como os lo quieren bacer creer,, y lo decimos con orgullo y lo acredita- mos con vuestros mismos obispos y ccn los curas de TampicOj Tuspan,, Matamoros, Monterey, Veracruz y Jalapa; con todos los religiosos y auto- ridades civiles y vecinos de los pueblos todos que bemos ocupado Nosotros adoiamos al inismo Dios, y una gran parte de nuestro egercito, asi como de la poblacion de los Estados- Unidos, snmos catolicos como vosotros: castigamos el delito donde quiera que lo hallamos y premiamos al merito y a la virtcd. El egercito de lot E^ta Jos-Unidos respeti y te^p^tira sieinpre la pro- piedad particular de toda ciase, y la propiedad <le la iglesia megicana; y desgraeiado de a»juel (jue asi no lo hiciere donde nosotros estemos. Megicanos, In pasado no put:de ya remediarse; pero lo futuro puede preca verse toda via: re pet id as vetes os he manffestado que el gobierno y pueblo de los Eslados-Unidos desea la paz, desea Vuestra sincera amis- tad. Abandonad pues rancias preocupaciones y dejad de ser el juguete de la ambieion particular y conducios corno una nacion grande america- na-, dejad de una vez esos habitos de colonos y sabed ser verdadera- hiente libreSj verdaderaknente republuanOSj y muy pronto podeis ser muy ricos y muy felices, pues teneis todos los elementos para serlo, mas pen- sad que svis amcrica/tos y que no ba de venir de europa vuestra feli- eidad. Deseo en conclusion inanifestar, y con igual franqueza, que si ne- cesario fuese veiidria muy pronto un egercito de cien mil hombres, y que los Estados-Unidos no terminalian sus diferencias con Megico^ te- niendo que baeerlo por las annas de u»» modo incierto, ni precario, y me- tins deshonroso, y yn agraviaria a la parte ilustrada de este pais si du- dara que ellos conocen esta verdad, La autorizacion j»ara formar guerrillas que nos hostilicen, os aseguro no producira sino males al pais y ningun mal «a nuestro egercito que sabra precaverse y proceder contra ellos; y si lejos de calmar los ani- mos y las nasiones procurais irritarlas nos pondreis en el duro caso de las represalias y entonces no pod re is ni culparnos de las consecuencias que recaeran sobre vosotros. Marcho con mi egercito para Puebla y Megico, no os lo oculto-, des- de estas capitales os volvcre a bablar*, deseo la paz, la amistad y la union*, a vosotros os toca elegir si preferis continuar la guerra-, de todos modos, estad seguros que nunca faltara a su palalira el general WINF1ELD SCOTT. Cuartel general del Egercito. Jalapaj mayo 1 1 de 1847. l!^/V