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Announcement from the Ministry of Relations to the State Government
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Chicago/Turabian
Ministry of Relations. Announcement from the Ministry of Relations to the State Government - Page 1. August 9, 1847. Special Collections, University of Houston Libraries. University of Houston Digital Library. Web. November 18, 2017. http://digital.lib.uh.edu/collection/1969_027/item/167/show/165.

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Ministry of Relations. (August 9, 1847). Announcement from the Ministry of Relations to the State Government - Page 1. Mexico Documents Collection. Special Collections, University of Houston Libraries. Retrieved from http://digital.lib.uh.edu/collection/1969_027/item/167/show/165

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Compound Item Description
Title Announcement from the Ministry of Relations to the State Government
Creator (Local)
  • Ministry of Relations
Date August 9, 1847
Subject.Topical (LCSH)
  • Mexico--History--1821-1861
Subject.Name (Local)
  • Ministry of Relations
Subject.Geographic (TGN)
  • México
Genre (AAT)
  • broadsides (notices)
Language Spanish
Type (DCMI)
  • Text
Original Item Location ID 1969-027, Box 1, Folder 104
Original Collection Mexico Documents Collection, 1570-1913
Original Collection URL http://archon.lib.uh.edu/?p=collections/controlcard&id=263
Digital Collection Mexico Documents Collection
Digital Collection URL http://digital.lib.uh.edu/collection/1969_027
Repository Special Collections, University of Houston Libraries
Repository URL http://info.lib.uh.edu/about/campus-libraries-collections/special-collections
Use and Reproduction This item is in the public domain and may be used freely.
File Name index.cpd
Item Description
Title Page 1
Format (IMT)
  • image/jpeg
File Name uhlib_1969_027_b001_f104_001.jpg
Transcript % «,41 EL SUPREMO GOBIERNO. •te ®m®'&&4i® ®2& mimm^mm®® asaii^joiya^ Exmo, pita I de Sr.—El canon la Republica la que anunciaria en la ca- marcha del enemigo sobre el la, ha tronado a ias dos de la tarde de este dia. El gobierno, por los extraordinattOS que ye han estado recibiendo de las avanzadas y otros puntos de observation, en la noche y en la mamma de hoy, ba est do stguiendo los movimientoa del e- nemigo. El general presidente partio a las cuatro de ia tarde a su encuentro; mas al partir dejo al que snseribe el honroso encargo de dirigirse a V. E., como autoridad supreme de ese estado, parte inte- grante de esta nacion, cuya cooperacion invoca, y con la que cuenta para salvarla y reconquistaila las simpatias y el respeto que ahora le ha retirado el mundo. : ba patria previo todas las ambiciones e intentonas que se despertarian en el enemigo con los primeros Triunlos que se le dejaron alcanzar en la frontera a- bandonada. Llamd al general Santa-Anna por el mo- vimiento que se inicio en Jalisco, que se repitio en la Ciudadela y se consumo despues en toda la nacion. Hace un ano volvio el general Santa-Anna: su saludo a su patria en las play as de Veracruz, fue volverla las instituciones que le pidiera: ni un solo acto suyo ba desmentido hasta ahora la sinceridad de su programa. Por tercera vez ha marchado hoy a afrontar al enemigo audaz. En medio de las suposiciones ca- lumniosas de sus enemigos, que lo son de su patria, no se acuerda mas que de que es mexicano; y como si fuera e! solo mexicano, seguido 6 no de los de mas, hard la gi&fra ^1 enemigo <\o 5a patria lnien- tras respire. Su vida y su fortuna es lo que tiene, y su vida y su fortuna la ha consagrado para respon- der a su confianza de hace un ano, repetida tres ve- ces por sus representantes. Hace poco mas de un mes no se pensaba en esta ciudad mas que en saivar la vida y los intereses de sus habitantes, porque el segundo ejercito que se ha- bia improvisado, y para cuyo refuerzo habia venido una parte del que se hallaba en el Norte, habia sido dispersado en Cerro-Gordo; no habia canones, no habia fusiles, no habia gente: era tan poco lo que quedaba de todo, que el Exmo. ayuntamiento, para solo la seguridad de las personas, tenia pubhcado un bando, haciendo armar aun a los extrangeros. EI enemigo no tomo posesion de la ciudad porque no quiso: las puertas le estuvieron abiertas y el camino despejado. Por mas que cueste a nuestra vergtienza, y por que seria inutil querer ocultarlo a las demas naciones, ahi esta la prueba de lo que es ese grande ejercito de los Estados-Unidos de America, de lo que es el valor de sus iegiones y la pericia de sus cau- dillos. ''j' Seuor gobernador: una horda de foragidos que ha echado sobre nosotros a la ventura la nacion ameri- cana, es lo que se ha introducido al rifion de la Republica, y ha ocupado 6 invadido la mi tad dejos estados de la federacion. Senor gobernador: una patruya de mendigos y vi- ciosos. que no se atrevio a tomar una ciudad indefen- sa, es la que ha emprendido la conquista de una nacion de ocho millones de habitantes. Mientras ellos han dormido, merced a los afanes infatigables del general Santa-Anna, es hoy tan difi- cil el tomar la capital, como era facil en aquelenton- ces. No pasando de su recinto la accion del gobierno, y coniando apenas con los auxilios de pocos estados, inmensas sumas se han gastado en estos dias en la nueva formacion del ejercito, en su manten- cion, en su vestuario, en su armamento, en la fabri- cacion de piezas de artilleria, en mumciones, en for- tificaciones, en maestranza, en movimientos de tropas, en la venida de la brillante division de San Luis, en caballos, en trenes, en mil objetos que han ocurri- do cada dia, que se han hecho, y que despues de he- chos, seria imposible enumerar. Se ha obrado una co mas grande todavia o;ue todo esto: ha mud ado com- pletamente el espiritu publico: lo que ayer era cons- ternacion, se ha convertido hoy en ardimiento: el ea- fionazo de las dos de la tarde que ha dado la seiial del combate y del peligro, fue saludado por la multi- tud con gritos de entusiasmo, victoreando al general Santa-Anna, al ejercito y a la nacion, como quien a- guardaba ya impaciente sonara la hora de la repara- c.ion, de la venganza, y de la gloria para todos: las b.andas de musicas, de clarines y atambores que se dispersaron tocando generala, fueron acogidas en las calles con palmoteos, con cohetes, con todas las de- mostraciones de jubilo a que se entrega un pueblo en el vertigo de un triunfo. El guardia nacional deja- bael colegio, elalmacen 6 el recreo, poracorrer a tomar sus arnias, y se arrancaba de les brazos de la herma- na, y apartaba la megilla que le quemaban las lagri- mas de la madre, por no ceder a una debilidad; y los cuerposcivices con una fuerza que no ban tenido para el serviciode la guarnicion, se vieron formados y en marchapara los [>untos fortificados, antes de una hora. En medio de esas aclamaciones salio el' general Santa-Anna de palacio, y volaba a ocupar los puntos avanzados, siendo saludado en su salida como quien lleva en su persona el agradecimiento y las esperan- zas de un pueblo; como quien parte seguro de que e- se pueblo sera su reserva y sostendra su retaguardia. Marcjio, el el primero como siempre, a senalar el camino del honor, pero a la cabeza de las legiones mas fuertes, mas disciplinadas, mejor conducidas por gefes los mas acreditados que se hayan visto jamas en Mexico. La nulidad y la malevolencia no comprenden estas grandes obr&s, y y ia enVidia pretenue clc^jgurarta's': apenas la buena le se quiere ahorrav la pena de expli- carscias, contenlandose con decir que parecen un en- canto. Pues bien, nada ha sido obra de la casual i- dad; se ha hecho, porque.se ha querido hacer. El que suscribe, testigo inmediato y organo de* algunas disposiciones en las largas boras de meditation y tie amargura del genio, le ha visto en continua lucha con tropiezos de todo genero: para cada providencia un obsiacuio, ya de ia ley, ya de los hombres, ya de las pasiones,- ya de la desnudez, y a cada obstaculo la so- lucion map adecuada, la que le heria en su atrinche- ramientOj'ai parecer inexpugnable. Si el cieio corona, mas que lo justo de la causa, los desvelos y las combinaciones del hombre que se consagra de buena fe al servicio de su patria, el general Santa-Anna de- tendra por un brazo a la victoria queen Cerro-Gordo le volvio la espalda, y la obligara a coronar sus sie- nes de laureles. Asi lo cree, y ha dejado al que suscribe, el agradable encargo de asegurar a V. E. que triunfara: de poner en su conocimiento, para que lo trasmita tambien al de los dignos mexicanos de ese estado, que han clamado por la guerra, que el gobier- actual hard la paz: si, pero la paz que el dicte, cuando postrado su enemigo en tierra, sea necesario ten- derle la mano para que se levante y que se vaya: ha- ra la paz, cuando esa nacion orgullosa le pida por gracia que no continue la guerra. La obligacion de obedecer al patriota gefe del estado, me complete a desempenar la segunda parte de su encargo, por mas que me resista a reconocer ni la posiblidad de la hipotesis: me manda S. E. dirigirme a sus conciudadanos, y decirles en su nombre, que si sucumbe en esta lucha, 6 si ha de entrar en los de- signios de la Providencia que esta desgraciada nacion experimente todavia un reves en castigo de sus ex- travios, que sus conciudadanos, a ejemplo suyo, se apresuren a lavar con su sangre los errores con que hayan tenido mas 6 menos parte en ellos: en nombre de mil generaciones les conjura que deponiendo intereses y rencillas que nos han traido a tan vergonzosa crisis, se eleven hasta la altura de la cuestion que se ventila: que no hay transacion posible fuera del honor: que en el la va la posesion *le esta hermosa y en- vidiada parte del globo: 6 la conserva nuestro pueblo de costumbres tan suavesy puras como su cielo, 6 ha de ser presa de una raza tan soez y brutal como jactanciosa, y nuestra tranquila y perfumada atmosfe- ra ha de ser corrompida por esa raza blasfema que predica civilizacion y libertad azotando las carnes desnudas de sus semejantes, y marcando titulos de }>ropiedad con hierro ardiendo en su rostro, imagen de nuestro comun Creador: que no hay que fiar en la palabra de tal pueblo: tratados tenia de amistadcon nosotros y ha talado nuestros campos, y ha derrama- do la sangre de nuestros hermanos, y ha desacrcdita- do el siglo con sus horrores, y esta ya sobre la capital de la Republica, y aun no se digna decirnos que le hemos hecho, 6 a que viede como un freneYico, con la espada desenvainada. Buscando el presidente en esas horas de meditacion una causa bastante a explicar lo que ha pasado a su rededor desde su vuelta a la Republica: siendo S. E. el objeto de mil contradicciones; y obligado, por la confianza de su patria, que se ha puesto en sus manos paw que la salve su honor y le asegure su porvenir, a sondear sus llagas y buscarle el remedio, ha querido comprender como en una cuestion de tan- ta entidad, pues que importaei honor y laexistencia, no ha visto en cada ciudadano un soldado, una forta- leza en cada choza: como habiendose restablecido las instituciones federales, ha tenido la nacion menos espiritu publico, menos fuerza y menos federacion que nunca: como un oscuro clerigo, sin erario, sin armas, sin instituciones, aun sin el llamamiento ni opinion de sus compratriotas, sin mas medios en fin, que la fuerza de su voluntad, le basta tocar a rebato en el campanario de su parroquia, e intenta, cual otro A- trianuTj, Tbv^tttar va &us ViOvAlw»;y& ?, txtj n>vuafc; T^n'^ antes de dos meses a desafiar con cien mil hombres la colera poderosa de una potencia afianzada en tre3 siglos; y hoy esta nacion, hija de esa inmensa voluntad, ya formada, ya con gobiernos propios, todos con ejercicio libre de su autoridad, con areas publicas, con subditos obedientes y amantes de la independent cia, qde se educaron en aquella lucha, que para mayor confusion celebran todos los anos los deliciosoa recuerdos de aquellas hazanas, con armamento amon- tonado en el espacio de 37 aftos: esta nacion no pudo despues someter la mitad de un departamento 6 estado sublevado, y esta mitad de departamento se ha convertido en conquistadora del resto; y hoy esta nacion se ha visto insultada en cada dia que ha pasado con la presencia en su seno de ese pufiado de hombres, instruyendose en sus plazas en el manejo del arma para hacerle la guerra, ^Es este el pueblo mexicano de 1821, de 1829? Cualquiera que sea el grado de su civilizacion, no se puede suponer que sea inferior a si mjsmo en otras epocas, que sea inferior a los salvages, Cu}'o instinto por su independencia les hace arrostrar la muerte y el mariirio. Los mexicanos de hoy ^son entes sin cualidades fijas de ninguna naturaleza, ni fiereza por si mismos, ni fanatismo por su culto, ni apego a la tierra que guarda los huesos de sus padres? Son estos unos sentimientos tan inherences al modo de ser de un pueblo, que no fue bastante a sufocarlos en los antiguos mexicanos ni aun la creencia supersticiosa de que una raza que debia aparecer por donde nace el sol habia de venir a do- minarlos. Los partidos poh'ticos, las desconfianzas afectadas 6 sinceras, la mano del enemigo que ha trabajado ac- tivamente, entraran por mucha parte a explicar este fenomeno; mas por elicaces que hayan sido estos mo- viles, seria un a'osurdo querer que su accion se exten- diera a la masa de todo un pueblo, comprendiendo todas las clases. El Exmo, Sr. presidente cree ha* her encontrado la solucion de este problema en los frutos que hemos sacado hasta ahora de nuestros di- versos ensayos y revoluciones, sin que se hayan lie- gado a palpar los bienes prometidos por todos los cau- dillos de cambios, ni de los apostoles poh'ticos cuyas proclamas y cuyos dicursos podrian haberse estereo- tipado para no variarles mas que el nombre, y hay